Meditación ¿Silencio o Prácticas Guiadas?

En las tradiciones de meditación, además de las prácticas de silencio, existen prácticas que usan palabras e imágenes, visualizaciones y conceptos evocadores, cuyo propósito es desembocar en estados expandidos o transpersonales, estados de Amor, de Paz, de Ecuanimidad, etc. A este tipo de prácticas las podemos denominar genéricamente como meditaciones guiadas.

Durante miles de años los meditadores han utilizado estas prácticas para devolver la mente-corazón a su estado natural. El propósito de estas prácticas es dejar atrás nuestros estados mentales más perturbadores, limitantes y constrictivos, y abrirnos a nuevos circuitos más expansivos y creativos. Al enfocar de manera deliberada y continuada la mente hacia estos estados, éstos se nutren y se fortalecen, tornándose más estables y habituales. No solo nos limitamos a practicar la felicidad, la gratitud y la ecuanimidad, sino que estamos siendo felices, agradecidos y ecuánimes.

Por otra parte, sabemos que el hecho de restringir la práctica a estas meditaciones guiadas, pueden hacernos varar imperceptiblemente en la proyección de una experiencia personal que nos satisfaga, así como hacer surgir el apego y la dependencia de ciertos modelos para poder practicar. Por eso es importante compensar y complementar adecuadamente la práctica silenciosa con la práctica guiada. Un desarrollo adecuado de la práctica puede abordar ambos enfoques: el silencio y la vacuidad, como el florecimiento de la pura consciencia, y la evocación, a través de conceptos y bellas imágenes, de aspectos profundos y transpersonales.

Las meditaciones guiadas son un buen medio para adentrase en la práctica. Para muchos, esta guía les permite fijar la atención de una manera más sencilla y estable, evitando así la dispersión y el posible descentramiento inicial.

De ese modo, al ser conducidos por las palabras, es muy probable que llegue un momento en el que sintamos que cualquier palabra o indicación ya está de más… Su función inicial (que es la de centrarnos) se ha establecido, y entonces la herramienta se puede desprender de manera natural.

En un momento dado, se comprende que la sentada, esencialmente, no tiene propósito ni finalidad… En realidad, no te sientas para nada, simplemente te sientas a ser, te sientas a observar… Desde este punto de observación privilegiado te sientas a descubrir lo que es, lo que eres, te sientas por puro amor a la verdad… Los innúmeros beneficios no son el objetivo, sino un efecto natural de la práctica. Recuerda, la práctica -la sentada- es un fin en sí mismo, no un medio para llegar a ningún otro lugar; la sentada es el lugar.

 

MEDITACIÓN Y EL DESARROLLO DE UNA NUEVA PERCEPCIÓN

Las prácticas de meditación y atención plena son fundamentales para aprender a observar con claridad la actividad de nuestra mente programada, así como para tomar contacto con los estados de consciencia más allá de la consciencia ordinaria. Señalamos a continuación algunos aspectos esenciales asociados a la práctica.

Discernimiento. Discernir lo verdadero (lo permanente) y lo aparente (lo que aparece y desaparece). Reconocer y comprender la naturaleza de la mente programada. Conocer las pautas y las estrategias globales del ego. Darse cuenta de los sistemas de pensamiento y de los mecanismos de proyección.

Cambio de percepción. Trabajo con la proyección y el cambio básico de percepción. La mirada pasa de quedar fijada en las apariencias a apreciar lo esencial; pasa de las “formas” al “fondo”, de los comportamientos y actitudes programadas que expresamos a la inocencia básica de nuestro ser esencial.

Creatividad. ¿En qué medida la meditación puede liberar nuestra creatividad? La respuesta es: totalmente. La meditación nos sumerge en el Ahora, y el Ahora es el terreno de la verdadera creatividad.

Sentido de humor. El sentido del humor nace de la desdramatización de la vida. Es la actitud de relativizar. Cuando nos identificamos demasiado con las imágenes de nuestra personalidad nos revestimos de una importancia exagerada y una excesiva seriedad. El sentido del humor aflora cuando somos capaces de reírnos de nosotros mismos, cuando aliviamos la importancia exagerada con la que revestimos nuestra personalidad. El buen humor nace de la inocencia, de la confianza, de ver la realidad como un maravilloso juego cósmico movido por la Divina Voluntad.

Comprensión-Compasión. Las prácticas de meditación son fundamentales para invitar a estados de consciencia transpersonales. La práctica supone un continuo recuerdo, y una continua ampliación, del Amor a la Verdad, y de la Verdad del Amor.

 

Toni Consuegra
Instructor de Meditación y Terapeuta Transpersonal
Fundador de Ananda Desarrollo Integral
www.anandaintegral.com

Por |2026-02-04T13:24:59+01:004 de febrero de 2026|Artículos|Sin comentarios

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