La Depresión (desde la Psicología del Despertar)

Depresión: una llamada al despertar. 

Una de las características psicológicas más relevantes de nuestro mundo postmoderno es el aumento tan significativo del estado depresivo (estrechamente relacionado con la falta de sentido y el sentimiento de desamparo existencial). Esta depresión pulsa en la mente colectiva como respuesta a una modalidad de vida y de consciencia que caduca, a la necesidad de transformar nuestra realidad.

La raíz de la depresión es el olvido de nuestra auténtica naturaleza. La depresión nace de esta amnesia, de esta inconsciencia, de este error de percepción; a este olvido también se le puede llamar la pérdida del corazón. En esta pérdida dejamos de reconocer nuestra profunda comunión con la Vida y el Espíritu, nuestro verdadero Hogar en el Amor (asimismo, es esta misma pérdida la que impulsa el viaje del alma hacia el recuerdo de sí misma y su autorrealización.)

Esta pérdida del corazón resuena cada vez que experimentamos algún tipo de pérdida en nuestra vida. Cada pérdida nos hace tambalear en el dolor emocional, y remueve las referencias que nos proporcionaban cierto refugio y seguridad. Es el apego a estas referencias (ya sean personas, ideas, situaciones o cosas), y el miedo (la inseguridad, el sentimiento de aislamiento, carencia y soledad), lo que alimenta el estado depresivo, acumulando pérdida tras pérdida, ganando en intensidad y profundidad, y, como se señala, haciendo resonar con fuerza el dolor del desgarro original.

Como vemos, todo esto contribuye y alimenta el estado depresivo, esto, y la creencia de que todo lo que nos sucede en la vida es un problema estrictamente personal. Esta creencia nos dice que el dolor humano es una ineptitud o una incompetencia personal, lo que nos hace asumir que somos incorrectos, erróneos, indignos o intrínsecamente malos, y esto es lo que impide que asumamos el dolor emocional con naturalidad. De hecho, lo que hacemos es tratar de escapar de nuestros sentimientos, y es precisamente en esta huida cuando acabamos consolidando el estado depresivo.

La depresión hace que nos culpemos y nos recriminemos por no poder controlar la realidad. La depresión se mantiene mediante las narraciones, construcciones mentales, juicios o interpretaciones completamente equivocadas que nos contamos acerca de nosotros mismos o del mundo. [John Welwood. Psicología del Despertar]

También se dice que por debajo de estas narraciones descansa nuestra vulnerabilidad, y, como sabemos, esta vulnerabilidad es completamente natural. Como seres humanos no podemos escapar de nuestra naturaleza vulnerable, de nuestra sensibilidad… No podemos escapar, ni tendríamos porqué hacerlo. Así pues, no se trata de blindar nuestra vulnerabilidad, sino de aceptarla como la expresión sensible de nuestra divina singularidad.

 

En definitiva, la depresión nos señala que la fijación en la mente-ego necesita ser trascendida y liberada, que es necesario un salto de consciencia donde esta realidad sea transformada. En verdad, no existe ninguna otra medicina para esta “enfermedad”, ninguna otra salida… Sí, la depresión nos habla de una modalidad de vida que necesita ser transformada y trascendida, nos señala que es el momento de abrirnos a la dimensión espiritual de la vida. La depresión es una oportunidad de transformación. Una oportunidad para expandir nuestra consciencia y abrir el campo de nuestro corazón.

La transformación consiste simplemente en desactivar la tendencia habitual a crear un yo separado y substancial donde, de hecho, sólo existe una consciencia clara, abierta y amplia. [Jonh Wellwood]

 

Toni Consuegra
Instructor de Meditación y Terapeuta Transpersonal
Fundador de Ananda Desarrollo Integral
www.anandaintegral.com

 

Por |2026-06-16T16:29:11+02:0016 de junio de 2026|Artículos|Sin comentarios

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