Terapia Transpersonal (tú ya estás bien tal y como eres)

Terapia Transpersonal; aceptar para transformar.

El proceso terapéutico no consiste en “mejorar” al individuo, sino en abrirnos y permitir que el individuo refleje su matiz único y singular, que es perfecto e insustituible dentro del seno de la Totalidad. En cualquier caso, lo que se busca es reparar la división y la fragmentación interior, y recobrar el contacto con nuestro propio corazón.

Dice el Ayurveda que el secreto de la salud es vivir en armonía con nuestra propia naturaleza. Así, la salud se revela cuando se disipa esta resistencia a uno mismo, esta oposición y esta división interior, cuando podemos ser nosotros mismos y expresar nuestra verdadera naturaleza, sin complejos y sin comparación. ¿Lo has notado? Cuando eres tú mismo, cuando hay coherencia, cuando eres natural, te sientes bien, rebosante, pleno de energía y vitalidad. Cuando haces cosas que no van contigo, cuando te sientes continuamente en incoherencia o “fuera de lugar”, cuando sales de tu frecuencia natural, la energía se disipa y te sientes agotado, decaído, sin fuerza ni vitalidad.

La salud tiene que ver con la armonía, con la coherencia, con la naturalidad, por eso, si quieres la salud necesitas remover tus programas añadidos y permitir que aflore tu verdadera singularidad. Esta es la señal: necesitas desprenderte de tus programaciones limitantes, de las antaño veneradas imágenes de tu personalidad, y reconocer cuáles son tus tendencias naturales, tu genuina forma de ser, tu preciada y preciosa singularidad. Tienes que observar con qué cosas resuenas y fluyes con espontaneidad, tienes que sentir cuál es tu lugar en la vida, y recuperar tu espacio natural.

El cambio se produce cuando uno se convierte en lo que es, no cuando trata de convertirse en quien no es. [Fagan Shepherd]

Para la pregunta tantas veces reiterada, ¿qué puedo hacer?, no conozco otra respuesta excepto: convertirte en lo que siempre has sido. [C. G. Jung]

A veces escuchamos afirmaciones tales como “transfórmate en ti mismo” o “transfórmate en lo que siempre has sido”, lo cual es algo paradójico, una forma poética de hablar, porque esencialmente no hay nada que transformar. Tú ya estás bien tal y como eres, en este caso, “transformarte” alude a que aceptes radicalmente esta verdad. Sí, es paradójico, se trata de aceptar para transformar. Tenemos arraigada la vieja fórmula de tratar de transformarnos (cambiar algo en nosotros) luchando, evitando, erradicando… Sin embargo, lo que aquí se señala es exactamente lo contrario: para transformar algo primero necesitamos reconocerlo y aceptarlo.

Enfrentarse directamente al hecho es sencillamente observarlo, no interpretarlo, ni condenarlo, ni reprimirlo, ni repudiarlo, ni tratar de cambiarlo a través del tiempo. El darse cuenta del hecho, es lo que libera del hecho. […] Ningún cambio puede ser fruto de la represión y el control, sino de la comprensión. [Krishnamurti]

La aceptación deviene de la observación, de la comprensión. A través de esta observación nos hacemos más conscientes y accedemos a una comprensión más profunda de nuestros “problemas” en todos sus niveles. “Ningún problema se puede resolver en el mismo nivel de consciencia que se creó”, dijo Albert Einstein, por lo tanto, no es tanto tratar de cambiar las viejas estructuras, como acceder a un nivel de consciencia en el que el cambio “sucede”.

La observación devine en discernimiento. El discernimiento deviene en comprensión. La comprensión deviene en compasión. La compasión deviene en aceptación. La aceptación es la base de la transformación.

La aceptación es la condición básica para poder transformar nuestra vida y nuestra mente.

Aceptas, ya no te opones a tu naturaleza, ni condenas nada que exista dentro de tu ser: puede que exista la ira, la ambición, la envidia, la hipocresía, la soberbia, lo que sea, pero lo aceptas. Comprendes que necesitas esta parte oscura, pero no para perderte en ella, no para ser absorbido y dejarte manipular, ¡no! La necesitas porque esta energía forma parte de tu desarrollo y tiene algo que ofrecerte, algo que aportar al proceso de tu evolución, de la misma manera que el abono forma parte del proceso de la floración… La necesitas para llevar a cabo tu propia alquimia interior… La necesitas para aprender la integración, la comunión, la compasión, para trascender la ilusión de la separación… La necesitas para pasar del miedo a la libertad, del ego a la consciencia-corazón… En realidad, esta energía existe para que aprendas el Amor.

 

Toni Consuegra
Instructor de Meditación y Terapeuta Transpersonal
Fundador de Ananda Desarrollo Integral
www.anandaintegral.com

 

Por |2026-06-17T14:25:41+02:0017 de junio de 2026|Artículos|Sin comentarios

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