Los 8 Pasos del Raja Yoga de Patanjali

La tradición de la India señala hacia cuatro vías fundamentales o caminos de liberación: Gnana Yoga (el yoga de la sabiduría y el discernimiento), Bhakti Yoga (el yoga de la devoción y del amor), Raja Yoga (el yoga del autocontrol o yoga de la meditación) y Karma Yoga (el yoga de la acción].

Aunque la palabra «Raja» significa rey, la grafía original «Raaj» significa control. El Raja Yoga se basa en el control del cuerpo, de la mente y la energía, para acceder a estados profundo de concentración y meditación.

Los ocho pasos del Raja Yoga son una serie progresiva de disciplinas recogidas en los Yoga Sutras de Patanjali (S. V a.C.), que, de manera muy resumida, podría entenderse como un camino de “control y purificación” que conduce al yogui a la “iluminación”.

Yamas.

Se puede entender como los códigos morales o códigos de conducta universales: son los principios básicos de convivencia y autocontrol ético para vivir en el mundo.

  • Ahimsa (no violencia).
  • Satyam (no mentir, veracidad).
  • Brahmacharya (moderación, no excederse en la búsqueda de gratificaciones sensoriales, también alude a la continencia sexual -no necesariamente celibato-).
  • Asteya (no robar).
  • Aparigraha (no codiciar).

Tradicionalmente yamas también se describe como las “restricciones” o los aspectos a evitar, aplicado tanto en pensamiento, palabra o acción. También puede entenderse como “autocontrol”.

(Desde una visión más tántrica yamas se refiere al “autocontrol”, pero no en el sentido de reprimir la energía, sino de darle una dirección; dirigir la energía en la consciencia como base de toda transformación.)

Niyamas.

Si yamas señala a las conductas para la convivencia, niyamas señala a la disciplina individual, al compromiso y la actitud hacia uno mismo.

  • Saucha (pureza; limpieza interna y externa).
  • Santosha (contentamiento).
  • Tapas (autodisciplina, austeridad).
  • Swadhyaya (autoconocimiento y estudio).
  • Ishwara Pranidhana (entregarse a algo mayor que uno mismo -la presencia divina-).

Si yamas son las “restricciones” niyamas son las “observancias” o las cosas a potenciar. Niyama significa una vida que se vive de manera disciplinada, no frenética. Niyama es observancia, cultivar una disciplina regular.

Asanas.

Posturas que favorecen el flujo de consciencia y de energía vital (prana). Integración de cuerpo y mente la mente a través de las posturas; lo psíquico se refleja en lo físico, lo físico se refleja en lo psíquico. Finalmente, los asanas conducen a la quietud de la postura (padmasana) de la meditación formal.

Pranayama.

Ejercicios de regulación o control de la respiración. Esta regulación consciente de la respiración permite aumentar y equilibrar el correcto flujo de la energía vital.

Cada persona tiene un ritmo respiratorio único y singular, como su huella dactilar. Se trata de descubrir ese ritmo natural, el ritmo que permita a todo el sistema sosegarse, purificarse, revitalizarse, el ritmo de la respiración que sintoniza con el ritmo de ser profundo y natural.

(Asanas y Pranayama forman la subdivisión de Raja Yoga conocida como Hatha Yoga, el yoga más común en el mundo occidental.)

Pratyahara.

Es la retracción o interiorización de los sentidos. Es retirar la atención de los estímulos externos y enfocarla al interior. Espiritualmente es como “regresar”, como “volver a casa”. Regresar al interior, al silencio, a la intimidad de la consciencia.

Conociendo el ritmo natural (pranayama) sabes como regresar (pratyahara); sabes lo que significa acercarte o alejarte de ti mismo, y sabes dirigirte disciplinadamente hacia tu hogar.

Dharana

Pratyahara es la puerta hacia tu propio ser, el puente de lo externo a lo interno. Y ahora se abre la posibilidad de Dharana.

Dharana es concentración. Fijar la consciencia en un punto de manera sostenida. Cuando la atención se concentra en un punto se neutraliza la dispersión de la energía mental. Dharana proporciona una dirección a la consciencia. Cuando Dharana estabiliza el flujo de atención y de consciencia, naturalmente llegamos al paso siguiente.

Dhyana.

En Dharana conduces la atención a un punto. En Dhyana se desecha incluso ese punto, el objeto de observación. En Dhyana no queda nada, pero eres consciente de ser. Estás completamente centrado y consciente, sin fijarte en nada, reposando sin esfuerzo en la mera consciencia del ser.

Dhyana es meditación, pura subjetividad. En concentración existen dos: el sujeto y el objeto. En meditación no hay nada, solo un estado de mera consciencia de ser, de presencia. El objeto ha desaparecido, pero el sujeto sigue ahí.  Asmita (la consciencia del yo) sigue ahí. Cuando asmita desparece, entonces tiene lugar samadhi, el Éxtasis.

Samadhi.

Samadhi es un estado inefable de Unidad Trascendente o no dualidad. El cuerpo y la mente han sido trascendidos y el Yogui es uno con la Divinidad.

 

Toni Consuegra
Instructor de Meditación y Terapeuta Transpersonal
Fundador de Ananda Desarrollo Integral
www.anandaintegral.com

 

Por |2026-06-12T18:46:00+02:0011 de junio de 2026|Artículos|Sin comentarios

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